martes, 12 de junio de 2012

Cuando espero mis ganas de abrazarte

Cuando espero mis ganas de abrazarte, suelo esperar también todos los recuerdos. No concedo esfuerzo alguno a encontrarlos; llegan solos, disparan mi costillas desde adentro. Llegan y me atan a una carta. Llegan y me atan a mí mismo, me recuerdan quién soy.

Cuando estoy al borde del abismo, detrás de la nube ligera de tu ser, todo desvanece. La verdadera piel de mis sueños es descubierta, real, perfecta.

Y fabrico recuerdos, entonces, para cuando espero mis ganas de abrazarte que llegan solas y me llevan.

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