Soplo mistral
domingo, 22 de julio de 2012
Lluvia
Lluvia por todas partes. Dentro de mi guitarra, bajo las mesas del comedor, del vaso de agua a mi garganta, de entre los dedos de mis pies. Lluvia disparada de mis yemas, lluvia líquida estrecha. Lluvia caminando por la vereda, sonriendo. Lluvia de desierto. Calmada, danzante, sonora, fría y recorre mi espalda. Mi lluvia, tú.
martes, 12 de junio de 2012
Cuando espero mis ganas de abrazarte
Cuando espero mis ganas de abrazarte, suelo esperar también todos los recuerdos. No concedo esfuerzo alguno a encontrarlos; llegan solos, disparan mi costillas desde adentro. Llegan y me atan a una carta. Llegan y me atan a mí mismo, me recuerdan quién soy.
Cuando estoy al borde del abismo, detrás de la nube ligera de tu ser, todo desvanece. La verdadera piel de mis sueños es descubierta, real, perfecta.
Y fabrico recuerdos, entonces, para cuando espero mis ganas de abrazarte que llegan solas y me llevan.
Cuando estoy al borde del abismo, detrás de la nube ligera de tu ser, todo desvanece. La verdadera piel de mis sueños es descubierta, real, perfecta.
Y fabrico recuerdos, entonces, para cuando espero mis ganas de abrazarte que llegan solas y me llevan.
domingo, 15 de abril de 2012
Todas enteras
Nunca he esperado un instante tan tremendamente, nunca he deseado el futuro. Pero leyes de extrañas han cambiado todo. Todas enteras han mutado en un cuerpo. Todas enteras se han tomado los residuos de la última partícula de las lágrimas de la humanidad. El final átomo de mi ser se ha girado al norte y volverá a pasar hoy, después de todo, frente a ti. Pero nunca he esperado un instante tan tremendamente, nunca querré recordar mejor mi hoy, nunca he deseado tan poco el futuro.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Armonía
Como descendientes de estrellas flotamos en pareja, hacia el infinito. Retomando nuestro destino: crecer. Me abrazas, te beso. Pedazos de algodón, de la mejor compañía. Tan cerca mío pero al mismo tiempo cálidamente lejana, aun te puedo admirar. Tantos miles de millones de años luz viajando de tu mano. Te llevo para que me lleves. Ya no existen caprichos, solo la voluntad férrea, constante y estudiada, de nunca separarnos. No dejamos huellas. Tus tobillos flotan delicadamente y tú vas sin error, suave, tranquila. Nada más vale que los momentos. No es siquiera necesario recordarlos. Solo vivírlos nos hace felices. Tus pétalos perfuman aún mi corazón, estás hecha de gracia. Sin parar te alcanzo nueces y besos. Y no hay nada como tu amor, como medio de trasporte.
El regreso
Las escenas casi a claroscuro me esperan ansiosas, tímidas, claras. Voy llegando poco a poco, me baño de gloria y acaricio mi espada. La mujer nube dorada del cielo se inclina y me muestra las pestañas. Caminando sobre este mundo he aclarado cada una de mis dudas existenciales, esas que parecían cada vez más salvajes. Y mientras veranos y otoños te alumbran, camino atado a mi caballo. Camino sobre mis sueños, pienso en lo que diré, lo que mis ojos recitarán. Y si en algún momento me enamoro del presente, ahora pasado, lo deshecho y sigo al borde de mis barrancos. Miro hacia el horizonte, desde mis barrancos, al mar infinito, a todo lo que nunca sabré. Volteo y te veo de nuevo. Solo eso me importa, que también me ves.
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